Leyes de salud

"La enfermedad es un esfuerzo de la naturaleza para librar al organismo de las condiciones resultantes de una violación de las leyes de la salud.  En caso de enfermedad, hay que indagar la causa.  Deben mortificarse las condiciones antihigiénicas y corregirse los hábitos erróneos.  Después hay que ayudar a la naturaleza en sus esfuerzos por eliminar las impurezas y restablecer las condiciones normales del organismo." El Ministerio de Curación, páginas 88 y 89.


Próximamente iremos agregando varios consejos con respecto a las leyes de la salud en esta página. Pero muchos ya los puedes encontrar en los artículos que hemos publicado. ¡No dejes de estudiar sobre salud y mejorar tu estilo de vida! Si tú no lo haces, nadie lo hará por ti.
¡Éxitos!

Ejercicio y Descanso


El cansancio es una reacción biológica normal, y es la reacción a la continua actividad física o mental. Se lo puede considerar un mecanismo de protección que impide la prosecución de una actividad hasta el punto de que se produzca un daño irreversible a las células. La actividad muscular prolongada finalmente conduce al punto donde el músculo pierde la capacidad de contraerse. Una persona totalmente cansada muscularmente estará floja y relajada; a eso se le llama cansancio hipotónico. Al contrario, una persona mental o emocionalmente cansada manifestará tensión muscular, es decir, cansancio hipertónico. Ambas se sentirán "cansadas".
El estado físico de una persona determina cuán rápidamente se cansará. Si alguien tiene un mal estado físico y si otro está cansado significa que ambos no están en buenas condiciones para producir. En ambos casos se necesitará más energía para llevar a cabo una determinada actividad, y ésta dará como resultado más productos de desecho; y el período de recuperación será más largo. Cuando se está bien descansado, aumenta la eficiencia en el trabajo, se necesita menos energía para producir, y los productos de desecho aparecen en menores cantidades; el cansancio se posterga y el período de recuperación es más breve.
Se produce un problema bastante grande cuando la gente no logra distinguir la diferencia que existe entre el cansancio hipotónico y el hipertónico. La persona que ha hecho mucho trabajo físico se duerme fácilmente como consecuencia del cansancio hipotónico. La persona educada, cuyo trabajo es mayormente mental, especialmente si tiene que tomar decisiones y experimenta estrés emocional, se siente igualmente cansada, pero sus músculos están tensos y el sueño no acude con facilidad. En este caso su primera necesidad no es dormir, sino hacer ejercicio físico para aliviar la tensión nerviosa. El cansancio hipertónico se puede volver crónico, y la gente crónicamente cansada no es tan eficiente. Esas personas no pueden pensar con claridad, pronto se vuelven irritables y carecen de buen juicio. Al fallar en el trabajo, la tendencia consiste en reemplazar la ineficiencia por largas horas de trabajo. "No tengo tiempo para hacer ejercicio ni para dormir", dicen sin darse cuenta de que la única manera de hacer las cosas mejor y lograr más eficiencia es hacer ejercicio físico cada día, para fomentar la buena salud e inducir el sueño.
Aunque el estrés de la sociedad moderna no se puede evitar totalmente, podemos contrarrestar, disminuir o reducir sus efectos. la actividad física que permite la relajación de los músculos es un tranquilizante que produce descanso, da sueño y logra la recuperación. Los que están en buen estado físico y descansados pueden pensar con más claridad y hacer más trabajo en menos tiempo que los que no lo están.


El ejercicio es el mejor tranquilizante fisiológico.
El Sueño, por supuesto, es la mejor forma de descansar. De ninguna manera es una pérdida pasiva de tiempo. La falta de sueño conduce a una irritabilidad creciente , a la ira y a una conducta antisocial; la espontaneidad desaparece, y la prolongada pérdida de sueño puede conducir a la desorientación, la paranoia, la depresión y a la incapacidad de concentrar la atención a las tareas. La percepción y la capacidad de razonar de causa a efecto disminuyen. Físicamente, la falta de sueño afecta la capacidad de hacer movimientos delicados con las manos y de enfocar la vista; conduce a una pérdida del tono y de la fuerza muscular, se necesita más tiempo para reaccionar y resulta difícil mantener una postura adecuada. Si la falta de sueño continúa, puede terminar en la muerte.
Cierto municipio de California, Estados Unidos,  hizo un estudio y siguió a un sector de la población por espacio de nueve años. En este estudio, los que generalmente dormían siete u ocho horas cada noche tenían índices de mortalidad y de todas las enfermedades significativamente más bajos que los que afirmaban haber dormido seis o menos horas, o los que habían dormido nueve o más horas. Los que informaban seis o menos horas eran los que tenían los índices más altos de mortalidad. Esta relación entre las seis o menos horas de sueño (o nueve o más), y los índices más altos de mortalidad, aparentemente no se debían a diferencias en el estado de salud al comienzo del estudio. (Berkman y Breslow, Health and Ways of Living)
Aunque siete u ocho horas es una buena recomendación general, cada cual debe permitir que su propio cuerpo determine cuántas horas debe dormir. Esto se logra yendo a la cama lo suficientemente temprano como para poder despertarse al otro día sin necesidad de un despertador.
Hacer cada día suficiente ejercicio físico, y poner en práctica un plan regular de sueño, son dos factores importantes para establecer buenos hábitos de sueño.
Cualquier ejercicio que se haga antes de ir a dormir debe ser, sin embargo, de liviano a moderado. El ejercicio vigoroso tiende a excitar el sistema nervioso central y a perturbar el sueño. 
Otras sugerencias relativas al sueño serían tomar temprano una cena liviana, o no cenar. La digestión aumenta la actividad del metabolismo, dificultando el sueño.
También puede ayudar a relajarse un baño caliente. Ponga en práctica un plan regular. Lo más importante de todo, asegúrese de que todo esté bien entre usted y Dios. Salomón dio esta maravillosa promesa: "Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás y tu sueño será grato". 


Fuente: Dr. William Dysinger, Vida Saludable, Casa Editora Sudamericana, pág. 102


La moderación y el dominio propio


El Dr. Lester Breslow inició un estudio sencillo pero profundo mientras era director del Departamento de Salud del Estado de California. La población del Municipio de Alameda se enroló en un estudio de población humana, que comenzó por determinar siete hábitos o situaciones relacionadas con la salud: (1) el hábito de fumar, (2) el consumo de bebidas alcohólicas, (3) el peso, (4) el ejercicio, (5) el sueño, (6) el comer entre horas y (7) el desayuno. Los hábitos se clasificaron en buenos y malos. Nueve años después cada hábito relacionado con la salud se confrontó con la cantidad de muertes que se habían producido durante ese tiempo. Lo asombroso del descubrimiento era que en cada categoría de edad, las muertes estaban directamente relacionadas con la cantidad de buenos hábitos de salud. Entre los que practicaban más hábitos buenos hubo mucho menos fallecimientos que entre los que practicaban menos de esos hábitos; mientras más hábitos buenos se practicaban, más elevadas eran las posibilidades de sobrevivir.
Es claro que los buenos hábitos se relacionan con la salud. y tan claro como eso es que hay ciertas cosas que evitar. El tabaco es la mayor causa previsible de la muerte de adultos en el mundo actual. No solo destruye las vías respiratorias y los tejidos de los pulmones, sino que también causa cáncer de labio, de laringe, de los bronquios y de los pulmones. En los Estados Unidos es la causa de un tercio de los ataques al corazón, como consecuencia de sus efectos directos sobre los vasos sanguíneos y por el hecho de que es una de las causas de la arteriosclerosis.
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