jueves, 21 de noviembre de 2013

Las pequeñas frutas olvidadas

Estamos viviendo en una zona de Argentina donde abundan los árboles de moras. Cuando era niña recuerdo que algunas tardes nos subíamos, con otros niños, a unas viejas moreras cerca del barrio y comíamos con mucha alegría y gusto hasta quedar con las manos, boca y ropa de color morado.
Eran esos tiempos donde los kioscos llenos de dulces no abundaban y los niños disfrutaban de esas pequeñas delicias de la vida. También disfrutábamos de las moras blancas, de los nísperos y las mandarinas que las abuelas plantaban en sus huertas.
Hoy en día, estas pequeñas frutas quedan olvidadas tanto por adultos, como por niños. Viajando a diferentes lugares muchas veces vemos frutales cargados de nutritivos frutos, pero olvidados por la gente. Por la zona donde vivimos, con frecuencia vemos que muchas familias de bajos recursos prefieren comprar una gaseosa a exprimir un jugo de pomelo, teniendo varios árboles en su propia casa.
¿Qué tal comenzar a valorar estas pequeñas bendiciones? 
En poco tiempo seremos padres y deseamos poder enseñar a nuestro hijo el valor de estas pequeñas y deliciosas frutas. Si sustituimos los dulces artificiales por éstos beneficiosos frutos, nuestro paladar realmente disfrutará mucho más de lo natural y esto traerá salud a nuestro cuerpo y agilidad a nuestra mente.

Con mi esposo hace uno días vimos unos árboles de mora ¡en su plena producción de frutas!, sus dueños nos dijeron que nadie comía esas moras, así que pidiendo permiso nos pusimos manos a la obra y cosechamos, entre los dos, 2 kilos de esta bendición antioxidante. Para la cena hicimos un rico smoothie (licuado o batido de frutas), y como nos sobraban muchas, luego de limpiarlas, las congelamos para comerlas en otro momento. (Para hacer otros smoothies o helados naturales)

Smoothie con moras

1/2 vaso de moras
1 vaso de frutillas
2 bananas maduras
1/2 vaso de agua

Modo de preparación: Colocar todos los ingredientes en la licuadora y procesarlos por unos segundos. 




"Sería bueno que cocinásemos menos y comiésemos más frutas al natural. Enseñemos a la gente a hacer consumo copioso de uvas, manzanas, duraznos y peras en estado fresco, así como de toda otra clase de fruta que se pueda obtener. Prepárense dichas frutas para el consumo invernal poniéndolas en conserva, usando vidrio, hasta donde sea posible, en vez de latas." Ellen White, Consejos sobre régimen alimenticio, pág. 366

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