miércoles, 28 de agosto de 2013

Demasiado dulce para la salud

Los peligros de las bebidas azucaradas

Por Allan R. Handysides y Peter N. Landless

 Pregunta de un padre: Se suele hablar de hidratarse y beber mucho líquido. A nuestro hijo adolescente le encantan las bebidas azucaradas, pero ha subido mucho de peso. ¿Qué podemos aconsejarle para que siga bebiendo lo suficiente, pero sin olvidarse de cuidar su peso?

Cuando animamos a beber lo suficiente, nos referimos básicamente a beber agua pura. Como ustedes señalan, muchas personas  -jóvenes y ancianos- están bebiendo cada vez más bebidas azucaradas (conocidas también como gaseosas o sodas). Estas bebidas están cargadas de azúcares refinados y están impulsando la epidemia de obesidad y diabetes en el mundo. Hay consecuencias marcadas en especial en los países de ingresos bajos y medios.
Como parte del estudio Global Burden of Disease (GBD) , se realizaron hace poco catorce estudios nacionales sobre la dieta. Estos datos representan más del sesenta por ciento de la población mundial. Respecto de las bebidas azucaradas, hay marcadas variaciones en el consumo promedio, que van desde menos de una bebida por día en el caso de las ancianas chinas hasta más de cinco en el caso de los jóvenes cubanos de sexo masculino.
Los investigadores determinaron en primer lugar la relación entre la ingesta de bebidas azucaradas y el índice de masa corporal (IMC). El IMC es la relación de la altura con el peso; se considera que en un IMC de más de 25 implica sobrepeso, y por sobre 30 implica obesidad. Lo animamos a determinar su propio IMC; conocer el índice propio resulta motivador a la hora de efectuar elecciones y cambios en el estilo de vida.
El estudio de GBD reveló que en el mundo, más de 180 mil muertes anuales están relacionadas con el consumo de grandes cantidades de bebidas azucaradas. La mayoría de las muertes se producen en los países de ingresos bajos y medios. Al tope está México, con 318 muertes por millón de adultos, relacionadas con el consumo de bebidas azucaradas; al final de la lista está Japón, con una decena de muertes por millón de adultos.
¿Cuál es la razón para esta temible relación entre las bebidas azucaradas y el índice de decesos? Al aumentar el consumo de bebidas azucaradas, se incrementa el IMC (lo que acelera la epidemia de obesidad). El mayor IMC incrementa la presencia de afecciones cardíacas, diabetes y cánceres relacionados con la obesidad (de seno, útero, esófago, vejiga, colon, riñón y páncreas).
El consumo de bebidas azucaradas también afecta adversamente la presión arterial. El Estudio Internacional de Macro y Micronutrientes y la Presión Arterial difundió este hallazgo en la publicación Hypertension del 28 de febrero de 2011: el consumo de aunque más no sea una bebida azucarada, produce un aumento de la presión arterial. El consumo de dos a tres latas de bebida produjo un incremento más significativo de la presión arterial. Esto resulta especialmente problemático en gente que tiene hipertensión, dado que dificulta su control. Las bebidas sin azúcar, sin embargo mostraron tener el efecto contrario.
¿Qué decir de los edulcorantes artificiales? En un restaurante de Europa preguntamos qué bebidas sin azúcar tenían en el menú. Sin dudar ni un momento, y con un guiño de ojos, el mesero respondió: “¡Tenemos agua pura, señores!” Jamás hemos olvidado esa frase. El agua pura es por lejos la mejor bebida, y todos haríamos bien en beber cantidades saludables y abundantes de ella.
Los datos sobre los edulcorantes artificiales son contradictorios. Muestran algunos beneficios para no aumentar de peso, pero tienen sin embargo un componente adicional: las personas que usan edulcorantes artificiales, a menudo creen que tienen más lugar para incorporar calorías ya sea en forma líquida o sólida, y de todas maneras suben de peso y se vuelven diabéticas.

No importan dónde vivamos, haríamos bien en limitar el uso de botellas plásticas, que se han convertido en una  forma muy evidente de contaminación y amenaza para la salud. 


Tomado de la revista "Adventist World"(Publicación internacional de los adventistas del séptimo día), volumen 9, página 11.
 Dr. Allan R. Handysides es ginecólogo certificado y director del departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General. Dr. Peter N. Landless es cardiólogo certificado especialista en cardiología nuclear y director asociado del Departamento de los Ministerios de Salud de la Asociación General. 



Nuestra vida está colmada de decisiones a tomar cada día ¿Qué vas a elegir hoy? ¡Nunca dudes que es mejor optar por algo sano!

miércoles, 7 de agosto de 2013

Arroz Yamaní con estofado de gluten (Seitán)


Seguramente conoces y utilizas el arroz Yamaní. Si no lo haces, no te pierdas el privilegio de incorporarlo en tus comidas, porque realmente es sabroso, nutritivo y versátil.
El arroz integral Yamaní  es uno de los tipos de arroz menos refinados.  Aporta proteínas, hidratos de carbono, minerales como potasio, fósforo, calcio, hierro, magnesio. 
Su aporte de fibra lo convierte en un elemento imprescindible para la salud, especialmente a la hora de regular el funcionamiento intestinal, reducir los niveles de colesterol y prevenir el cáncer de colon.
Para la cocción de este tipo de arroz,  las proporciones que se utilizan son:  3 medidas de agua por cada medida de arroz yamaní. (Una taza de arroz alcanza para tres o cuatro porciones una vez que se cuece). Se lo debe cocinar a fuego mínimo hasta que el arroz esté bien cocido y el agua se evapore totalmente.
Personalmente, una vez que apago el fuego le agrego sal marina y aceite de oliva o aceite puro de girasol alto oleico. Se lo puede preparar de muchas maneras, en esta ocasión lo preparé sencillo, porque preparé un estofado para acompañarlo.

Ingredientes para el estofado de gluten

- 100 gramos de gluten cortado en tiras
(Para hacer el gluten en casa puedes fijarte en esta receta)
- 2 cebollas grandes
- 2 dientes de ajo
- 1 zanahoria grande
- 6 a 8 champiñones frescos
- 1/4 taza de arvejas frescas o congeladas
- 2 cucharadas de leche en polvo de soja o salsa de tomate (opcional)
- Orégano fresco o deshidratado
- Aceite de oliva extra virgen
- Sal marina a gusto.

Modo de preparación: Cortar y picar las cebollas y los ajos, la zanahoria en bastoncitos y los champignones en láminas. Rehogar primeramente las cebollas (lo hacemos sin aceite, apenas con un poco de sal), y las zanahorias. Luego incorporar el gluten en tiras, ir revolviendo (Colocarle las dos cucharadas de leche en polvo diluidas en 1/4 taza de agua, o si prefieres le puedes poner un poco de salsa natural de tomate)
Cuando veas que las zanahorias han comenzado a ablandarse, pero están todavía un poco firmes, agrega los champiñones. Luego sigue cocinando por unos poquitos minutos, hasta que los champignones queden tiernos, pero no pasados.
Agrégale las arvejas previamente cocinadas y una vez que apagas el fuego, añade a la preparación el perejil fresco y el aceite de oliva. 



Para servir el plato puedes hacer un colchón de arroz yamaní, colocarle por arriba el estofado de gluten y decorar con algunas hojitas de orégano, perejil o albahaca.


¡Buen provecho!