jueves, 14 de junio de 2012

El banquete de fitoquímicos

Se ha detectado que hay varios alimentos que pueden proteger contra las enfermedades cardíacas y prevenir el cáncer. Los alimentos y plantas aromáticas de conocida actividad anticancerígena son la soja, las hortalizas crucíferas (brócoli, coles de Bruselas, repollo y coliflor), las hortalizas umbelíferas (zanahoria, apio, cilantro, alcaravea, eneldo, hinojo, perejil y chirivía), el lino, los cítricos, el ajo, las cebollas, el jengibre, la cúrcuma, el regaliz, las hortalizas solanáceas (tomate y pimientos), el arroz integral, el trigo integral, la avena, el pepino, los melones cantalupes, las bayas y las aromáticas de la familia de las Labiadas (menta, romero, tomillo, orégano, salvia y albahaca).
En estos alimentos se han identificado una multitud de fitoquímicos protectores del corazón y preventivos del cáncer. Algunos de estos fitoquímicos pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares mejorando la circulación de la sangre, inhibiendo la oxidaciópn del LDL, inhibiendo  la agregación plaquetaria, interfiriendo con la absorción del colesterol y modulando el metabolismo del colesterol. Entre los fitoquímicos involucrados efectivametne en estos procesos están los carotenoides, los flavonoides, los tocotrienoles, los terpenoides, las isoflavonas, los fitoesteroles y varios compuestos de azufre de plantas del género Allium. Además muchos de estos fitoquímicos bloquean la acción de distintas hormonas y de procesos metabólicos relacionados con el desarrollo del cáncer, estimulan el sistema inmunológico, bloquean la unión entre el DNA y los carcinógenos, inducen las enzimas de fase I y de fase II, y tienen actividad antioxidante.


Por ejemplo, los indoles de las hortalizas crucíferas inducen fuertemente el estrógeno 2-hidroxilasa, productor de metabolitos que disminuyen el riesgo de cáncer. El sulforafano, un isotiocianato de las hortalizas crucíferas, especialmente del brócoli, induce las enzimas de la fase II que detoxifican los carcinógenos. Los brotes de brócoli tienen una actividad preventiva del cáncer entre 10 y 100 veces superior a la de las plantas maduras del brócoli. La actividad de los brotes se debe fundamentalmente a la glucorafanina, un precursor del sulforafano. Los flavonoides de los cítricos, tangeretina y la nomilina, los principales limonoides de los cítricos, se encuentran en granes concentraciones en el jugo de pomelo y de naranja, y son en parte, los responsables de su gusto amargo. Estos limonoides inhiben la formación de tumores mediante la estimulación de la enzima glutation-S-transferasa. La pulpa y el albedo de la naranja y de otros cítricos son ricos en glucaratos, que reducen significativamente la incidencia y la multiplicidad de tumores mamarios y aumentan la latencia de los tumores. El aceite esencial de la piel de la naranja contiene cantidades sustanciales de limoneno, un terpenoide que posee actvidad anti cancerígena.

Fuente: Dr. Joan Sabaté, Nutrición vegetariana, Editorial Safeliz, pág. 340 y 341





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