martes, 20 de diciembre de 2011

Pan dulce integral


Ingredientes

3 tazas de harina integral
4 tazas de harina blanca
1 taza de avena
1 taza de germen de trigo
1 taza de coco rallado
4 cucharadas de semillas de Anís
8 cucharadas de semillas de Chía
3 cucharadas de harina de gluten
1 pisca de sal marina
 Ralladura de cáscara de naranja


Para formar la esponja:
3 tazas de agua tibia
1  taza de azúcar Mascavo (1/2 más si queremos que quede más dulce)
1 taza de harina blanca
10 gramos de levadura instantánea natural
¼ taza de aceite de girasol alto oleico

Modo de elaboración

Para formar la esponja: Mezclar las 3 tazas de agua tibia, el azúcar Mascavo,  1 taza de harina común y la levadura de cerveza granulada. Y dejar leudar por unos minutos.

En un recipiente mezclar las harinas y los demás ingredientes secos, hacer un hueco en el medio y agregarle la esponja junto con  la ¼ taza de aceite de girasol y la ralladura de cáscara de naranja
Amasar hasta formar una masa homogénea.
Dividir la masa en pequeños pedazos, hacer un bollito y dejar leudar. Luego amasar  cada bollito y colocarlo en los moldes deseados.
 Llevar al horno previamente calentado y dejar leudar.
 Cocinar a fuego  mínimo  por unos 40 minutos, hasta que esté la cáscara bien dorada.






domingo, 18 de diciembre de 2011

Ensalada de hojas verdes

Esta es una sencilla ensalada verde. Simple y deliciosa, con una mayonesa rica, nutritiva y fácil de hacer.
Deseo que al hacerla puedas disfrutarla.


Ingredientes para la ensalada:

  • Hojas frescas de rúcula
  • Hojas frescas de lechuga colorada
  • Hojas frescas de lechuga crespa
  • Jugo de limón
  • Sal marina a gusto
Ingredientes para la mayonesa o aderezo:
  • 15 almendras
  • 6 cucharadas de semillas de girasol crudas
  • 4 cucharadas de levadura de cerveza en copos o escamas
  • 1 diente de ajo
  • Sal marina a gusto
  • agua (cantidad necesaria)
Modo de preparación: Colocar en una procesadora las almendras, las semillas de girasol, la levadura de cerveza y el diente de ajo y procesarlo junto con un poco de agua (incorporarle 1/4 vaso de agua, si queda muy espeso ir agregando un poco más hasta buscar la consistencia deseada).

Lavar y cortar los tipos de lechuga y la rúcula. Aderezarlos con limón (la vitamina C del limón nos ayuda a fijar el hierro de tipo no-hem que tienen los vegetales). 
Servir la ensalada en el plato y acompañarla con esta mayonesa especial. 


¡Buen apetito!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Utensilios utilizados en el proceso de cocción

Así reaccionan algunos materiales empleados en la cocina con diversos alimentos:


Ollas de vidrio: Es el material más inerte de cuantos se emplean en la cocina, junto con la cerámica. No interactúa con los alimentos, y no libera ninguna sustancia que pueda pasar a ellos.


Ollas de hierro y cobre:Libera pequeñas cantidades de estos metales que pueden llegar a resultar tóxicas. Para reducirlas, evitar que entren en contacto directo con productos muy ácidos, como el jugo de frutas cítricas, el tomate o el vinagre.
Ollas  y utensilios de aluminio: Es bastante inestable y pasa en cierta cantidad a los alimentos. Se desaconseja como material de cocina, pues, aunque no existen pruebas concluyentes, se sospecha que el exceso de aluminio en la alimentación puede resultar tóxico para el sistema nervioso.


Ollas de acero inoxidable: Es uno de los materiales más estables, aunque los alimentos muy ácidos pueden hacer que libere pequeñas cantidades de níquel, uno de los metales que componen la aleación.


Ollas de barro: Deben desecharse los utensilios de barro recubiertos internamente de esmalte brillante, pues este contienen plomo, el cual se libera fácilmente y puede ser causa de intoxicación crónica.


Ollas y utensilios de teflón: Es uno de los materiales que se emplean para recubrir el interior de sartenes antiadherentes. Su uso es seguro, siempre que no se sobrepasen los 300 grados centígrados, y que se eviten las rayaduras. Las sustancias que se liberan del teflón cuando éste se raya con un estropajo duro o con un objeto metálico, pueden resultar cancerígenas.


Fuente: Dr. Jorge Pamplona Roger, Delicias Nutritivas y Prácticas, Casa Editora Sudamericana, pág. 25

domingo, 4 de diciembre de 2011

Helado de Banana


¡Qué delicioso es saborear un helado totalmente natural!, libre de productos químicos y de combinaciones que no contribuyen para la salud de nuestro organismo. 
Aún tengo en mi memoria la última vez que comí un helado industrializado. Habíamos ido con mi esposo a una heladería muy bonita y disfrutamos de un lindo momento comiendo un helado. Al siguiente día estábamos desganados, con dolor intestinal y realmente fue tan feo nuestro malestar que los dos decidimos, por lo menos vagamente  en ese momento, no comer más helado. Al pasar un corto tiempo de ese incidente es cuando nos pusimos a leer e investigar y realmente reafirmamos la idea de no comer alimentos que nos perjudiquen. 
Si bien el helado es un postre tan popular, la combinación de azúcar con la leche son una bomba para nuestro organismo. Elena de White, en el libro "Consejos sobre régimen alimenticio" dice: "el azúcar y la leche combinados tienen la tendencia a causar fermentación en el estómago y son así perjudiciales."
Otro texto interesante: "Las grandes cantidades de leche y azúcar ingeridas juntas son perjudiciales.  Comunican impurezas al organismo.  Los animales de los cuales se obtiene la leche no son siempre sanos.  Pueden sufrir enfermedades.  Una vaca puede estar aparentemente sana por la mañana y morir antes de la noche.  En tal caso estaba enferma por la mañana, y su leche también; pero no lo sabíais.  La creación animal está llena de enfermedades, y las carnes también.  Si pudiésemos saber que los animales estaban en perfecta salud, yo recomendaría a la gente que comiese carne antes que grandes cantidades de leche y azúcar.  No les haría el daño que les hacen estas últimas cosas.  El azúcar recarga el organismo y estorba el trabajo de la máquina viviente." (Y ten en cuenta que la misma autora no recomienda, sino que desalienta el consumo de carne; puedes ver más ingresando aquí).

Tal vez al leer esto, algunos puedan no darle la importancia debida. Pero si eres de esas personas que se interesa por hacer un cambio en su estilo de vida, quiero que sepas que el no comer un helado industrializado, no significa que ¡no podrás disfrutar de la vida!. ¡Todo lo contrario! Comer algo delicioso y saludable, es mucho más placentero que ingerir algo sabroso  a sabiendas de su perjuicio.
Aquí te comparto una idea sencilla y muy sabrosa que me hiciera llegar una amiga hace algún tiempo.

Helado de banana (para 2 personas)

 Congela 3 bananas maduras, en rodajas.


Coloca las rodajas de banana en la procesadora y procésalas
hasta que se forme una crema blanca homogénea.


Sirve ese helado en algún plato o recipiente que te guste.

En este caso acompañamos el helado con arándanos, cerezas y un pan
dulce de algarroba casero.

Puedes acompañarlo con almendras, castañas de cajú o nueces. Las nueces también las puedes congelar y procesar junto con las bananas (queda delicioso). Al no pagar un precio elevado de un helado industrializado, nos podemos dar el gusto de comprar frutos secos o frutas especiales como los arándanos o cerezas y siempre termina siendo mucho más económico nuestro helado casero. Es un buen negocio ¿no?

¡No te puedo explicar lo delicioso que es comer saludablemente! 
Experimenta tu mismo.

¡ Éxitos!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Curso de cocina saludable en Reconquista


A los amigos de Reconquista, Avellaneda y zona de influencia, los invitamos cordialmente a este curso de cocina saludable. Se presentarán ideas prácticas para prevenir y contrarrestar estas dolencias como depresión, constipación, diabetes y otras.


12 al 14 de Diciembre

20:30hs

Salón Vecinal del Barrio Obligado, Reconquista




¡Te esperamos!


jueves, 1 de diciembre de 2011

Drogas Versus Remedios


Nunca fue tan necesario como hoy dar educación en los principios que rigen la salud.  A pesar de los maravillosos adelantos relacionados con las comodidades y el bienestar de la vida, y aún con la higiene y el tratamiento de las enfermedades, resulta alarmante el decaimiento del vigor y de la resistencia física.  Esto requiere la atención de cuantos toman muy a pecho el bienestar del prójimo.
Nuestra civilización artificial fomenta males que anulan los sanos principios.  Las costumbres y modas están en pugna con la naturaleza. Las prácticas que imponen, y los apetitos que alientan, aminoran la fuerza física y mental y echan sobre la humanidad una carga insoportable.  Por doquiera se ven intemperancia y crímenes, enfermedad y miseria.
Muchos violan las leyes de la salud por ignorancia, y necesitan instrucción.  Pero la mayoría sabe cosas mejores que las que practica.  Debe comprender cuán importante es que rija su vida por sus conocimientos.  El médico tiene muchas oportunidades para hacer conocer los principios que rigen la salud y para enseñar cuán importante es que se los ponga en práctica.  Mediante acertadas instrucciones puede hacer mucho para corregir males que causan perjuicios indecibles.
Una práctica que prepara el terreno para un gran acopio de enfermedades y de males aun peores es el libre uso de drogas venenosas.  Cuando se sienten atacados por alguna enfermedad, muchos no quieren darse el trabajo de buscar la causa. Su principal afán es librarse de dolor y molestias.  Por tanto, recurren a específicos, cuyas propiedades apenas conocen, o acuden al médico para conseguir algún remedio que neutralice las consecuencias de su error, pero no piensan en modificar sus hábitos antihigiénicos.  Si no consiguen alivio inmediato, prueban otra medicina, y después otra.  Y así sigue el mal.
Hay que enseñar a la gente que las drogas no curan la enfermedad.  Es cierto que a veces proporcionan algún alivio inmediato momentáneo, y el paciente parece recobrarse por efecto de esas drogas, cuando se debe en realidad a que la naturaleza posee fuerza vital suficiente para expeler el veneno y corregir las condiciones causantes de la enfermedad.  Se recobra la salud a pesar de la droga, que en la mayoría de los casos sólo cambia la forma y el foco de la enfermedad.  Muchas veces el efecto del veneno parece quedar neutralizado por algún tiempo, pero los resultados subsisten en el organismo y producen un gran daño ulterior.
Por el uso de drogas venenosas muchos se acarrean enfermedades para toda la vida, y se malogran muchas existencias que hubieran podido salvarse mediante los métodos naturales de curación.  Los venenos contenidos en muchos así llamados remedios crean hábitos y apetitos que labran la ruina del alma y del cuerpo.  Muchos de los específicos populares, y aun algunas de las drogas recetadas por médicos, contribuyen a que se contraigan los vicios del alcoholismo, del opio y de la morfina, que tanto azotan a la sociedad.
La única esperanza de mejorar la situación estriba en educar al pueblo en los principios correctos. Enseñen los médicos que el poder curativo no está en las drogas, sino en la naturaleza. La enfermedad es un esfuerzo de la naturaleza para librar al organismo de las condiciones resultantes de una violación de las leyes de la salud. En caso de enfermedad, hay que indagar la causa. Deben mortificarse las condiciones antihigiénicas y corregirse los hábitos erróneos. Después hay que ayudar a la naturaleza en sus esfuerzos por eliminar las impurezas y restablecer las condiciones normales del organismo.


Los remedios naturales


El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios. Todos debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios, y saber aplicarlos. Es de suma importancia darse cuenta exacta de los principios implicados en el tratamiento de los enfermos, y recibir una instrucción práctica que le habilite a uno para hacer uso correcto de estos conocimientos...


El empleo de los remedios naturales requiere más cuidados y esfuerzos de lo que muchos quieren prestar. El proceso natural de curación y reconstitución es gradual y les parece lento a los impacientes. El renunciar a la satisfacción dañina de los apetitos impone sacrificios. Pero al fin se verá que, si no se le pone trabas, la naturaleza desempeña su obra con acierto y los que perseveren en la obediencia a sus leyes encontrarán recompensa en la salud del cuerpo y del espíritu...


Indúzcase a la gente a que estudie la manifestación del amor de Dios y de su sabiduría en las obras de la naturaleza. Indúzcasela a que estudie el maravilloso organismo del cuerpo humano y las leyes que lo rigen. Los que disciernen las pruebas del amor de Dios, que entienden algo de la sabiduría y el buen propósito de sus leyes, así como de los resultados de la obediencia, llegarán a considerar sus deberes y obligaciones desde un punto de vista muy diferente. En vez de ver en la observancia de las leyes de la salud un sacrificio y un renunciamiento, la tendrán por lo que es en realidad: un inapreciable beneficio.


Fuente: Elena de White, El Ministerio de Curación, Asociación Casa Editora Sudamericana, pág. 88 al 90.