domingo, 6 de noviembre de 2011

Plantas excitantes: El mate

El mate es una bebida muy popular en América del Sur, especialmente en las regiones que la dieta es a base de carne. Su aroma recuerda al té, lo mismo que su composición química y sus efectos.
Los sudamericanos toman el mate tostando ligeramente sus hojas, colocándolas en una cáscara de calabaza o de coco, y vertiendo sobre ella agua caliente. Se le añade bastante azúcar (o se lo toma sin azúcar: "mate amargo"). Tradicionalmente se sorbe mediante una cánula que termina en una esfera con agujeritos que hacen de colador, y que recibe el nombre de bombilla.


Propiedades:


Las hojas contienen cafeína (1%- 1,5%; el café contiene hasta el 2%), teobromina (otra xantina excitante que también se encuentra en el cacao), taninos y ácido clorogénico.
Es un excitante nervioso y muscular, aunque de efectos no tan marcados como el café. Su consumo habitualmente produce dependencia (necesidad de seguir consumiéndolo), así como efectos tóxicos sobre el sistema nervioso (irritación), y el corazón (palpitaciones, taquicardias) y el aparato digestivo (gastritis y predisposición a la úlcera gastroduodenal).


Fuete: Dr. Pamplona Roger, Enciclopedia de plantas medicinales, Casa Editora Sudamericana, pág. 182


 Té, Café y otras bebidas populares como el Mate no nutren el organismo



"El estimula y hasta cierto punto embriaga.  Parecida resulta también la acción del café y de muchas otras bebidas populares.  El primer efecto es agradable.  Se excitan los nervios del estómago, y esta excitación se transmite al cerebro, que, a su vez acelera la actividad del corazón, y da al organismo entero cierta energía pasajera.  No se hace caso del cansancio; la fuerza parece haber aumentado.  La inteligencia se despierta y la imaginación se aviva.
"En consecuencia, muchos se figuran que el té o el café les hace mucho bien.  Pero es un error, el té y el café no nutren el organismo.  Su efecto se produce antes de la digestión y la asimilación, y lo que parece ser fuerza, no es más que excitación nerviosa.  Pasada la acción del estimulante, la fuerza artificial declina y deja en su lugar un estado correspondiente de languidez y debilidad.


"El consumo continuo de estos excitantes de los nervios provoca dolor de cabeza, insomnio, palpitaciones del corazón, indigestión, temblores y otros muchos males; porque esos excitantes consumen las fuerzas vitales.  Los nervios cansados necesitan reposo y tranquilidad en vez de estimulo y recargo de trabajo.  La naturaleza necesita tiempo para recuperar las agotadas energías.  Cuando sus fuerzas son aguijoneadas por el uso de estimulantes uno puede realizar mayor tarea; pero cuando el organismo queda debilitado por aquel uso constante se hace más difícil despertar las energías hasta el punto deseado.  Es cada vez más difícil dominar la demanda de estimulantes hasta que la voluntad queda vencida y parece que no hay poder para negarse a satisfacer un deseo tan ardiente y antinatural, que pide estimulantes cada vez más fuertes, hasta que la naturaleza, exhausta, no puede responder a su acción."


Fuente: Elena de White, Consejos sobre régimen alimenticio, Casa Editora Sudamericana, pág. 510






¡Disfruta de una vida
sin estimulantes!

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