jueves, 18 de agosto de 2011

Sustancias químicas de origen vegetal

Las sustancias químicas de origen vegetal (fitoquímicos) se encuentran en ciertos alimentos; no  son nutrientes, pero afectan a la salud y están provocando mucho revuelo en el mundo científico. Algunos sugieren que el descubrimiento de las vitaminas a principios del siglo XX fue la causa de la primera revolución alimentaria. A su vez, el descubrimiento de ciertas sustancias químicas anticancerígenas de origen vegetal está inaugurando la segunda edad de oro de la ciencia de la nutrición. A comienzos de la década de 1980 se fue descubriendo gradualmente, mediante numerosos estudios, que la gente que consume mucha fruta y verdura tiene menos riesgo de contraer cáncer. El Instituto Nacional del Cáncer de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos comenzó en ese momento a recomendar un mayor consumo de frutas y verduras, especialmente crucíferas: coles, repollos, repollos de bruselas, coliflores, nabos, rábanos y rabanitos. (Estas verduras capaces de combatir el cáncer reciben en nombre genérico de "crucíferas", porque sus flores se parecen a cruces.)
Numerosos estudios han puesto en evidencia cuán potentes son ciertas sustancias químicas de origen vegetal para combatir el cáncer y otras enfermedades. Lo primero que se estudió fue los pigmentos que les dan a estas plantas sus colores característicos. El pigmento vegetal más conocido es el betacaroteno, uno de los más de quinientos miembros de la familia de los carotenos, muchos de los cuales se ha descubierto que combaten enérgicamente esa enfermedad. 


Otras sustancias químicas de origen vegetal y los alimentos en que se encuentran son:


Ácido cítrico: algunas verduras, naranjas, mandarinas, limones, pomelos.
Aliáceas: cebollas, cebollas de verdeo y ajos.
Azufre: las crucíferas.
Flavonoides: la mayor parte de las frutas y las verduras.
Glucosa: las crucíferas.
Ácido glicetínico: orozuz, regaliz.
Hexafosfato de inositol: porotos soja y cereales.
Isoflavones: porotos soja.
Isotiocianatos, tiocianatos: crucíferas.
Linácea: linaza, semillas de lino.
Limonina: frutas cítricas.
Fenoles: La mayor parte de las frutas y verduras.
Esteroles vegetales: Las verduras; también el poroto soja.
Inhibidores de la proteasa: La mayor parte de los vegetales, especialmente las semillas y las legumbres, como ser los porotos soja.
Saponinas: Vegetales, particularmente los porotos soja.




Muchas de estas sustancias químicas de origen vegetal contienen diversos componentes. Pero ejemplo, los isoflavones, tal vez los mejores anticancerígenos, contienen a la vez "equol", una sustancia antiestrógena, y genistina. Estas dos sustancias, al actuar juntas, nos protegen de una cantidad de tipos de cáncer, entre ellos de mama, colon, pulmón, próstata, piel y leucemia. Los porotos soja constituyen el único alimento que contiene cantidades importantes de isoflavones.


Al tocar el tema de los porotos de soja, reconocemos que pocos alimentos revisten una importancia tan grande. Tienen un alto contenido  de fibra (celulosa) y son ricos en proteína de alta calidad, calcio, hierro, zinc, y muchas de las vitaminas del grupo B. Tienen un índice bastante alto de sustancias grasas, si se los compara con otros vegetales, pero son grasas no saturadas,  y su nivel es inferior a la de la mayor parte de los alimentos de origen animal. Alrededor del 50% de las sustancias grasas que se encuentran en el poroto soja están formadas por ácido linoléico, una grasa poliinsaturadas. Como ocurre con todos los vegetales, los porotos soja no contienen colesterol. Las nuevas informaciones nos indican que son ricos en sustancias químicas de origen vegetal (que combaten el cáncer), y están en mejores condiciones de bajar el índice de colesterol en la sangre que el salvado de avena.


Los estudios realizados ponen de manifiesto que toda la fibra que se encuentra en los alimentos desacelera la entrada de glucosa en el torrente sanguíneo y logra que las células sean más sensibles a la insulina, y de ese modo contribuyen a controlar la diabetes
Un estudio practicado en la Universidad de Texas demostró que los seres humanos que obtienen su proteína de la carne y de los productos de granja pierden 50% más de calcio que los que la obtienen solamente del poroto soja. Esto no sugiere que el poroto también nos puede proteger de la osteosporosis. El alto consumo de proteínas puede dañar los riñones. Un estudio practicado en Inglaterra reveló que el índice de filtración (una prueba para ver cuánto tienen que trabajar los riñones para eliminar productos de desecho como el amoníaco) fue el 16% más alto después de una comida con carne que después de otra compuesta por poroto soja. Otros estudios enseñan que tanto los cálculos biliares como los renales equivalen al doble entre los consumidores de carne que entre los vegetarianos. Los beneficios para la salud de la alimentación basada en verduras y en porotos soja en especial son cada vez más evidentes.
Fuente: Dr William Dysinger, Vida Saludable, Asociación Casa Editora Sudamericana, pág. 55 - 58

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