viernes, 13 de mayo de 2011

Cómo reducir el colesterol


La sustitución de los alimentos con alto contenido de ácidos grasos por alimentos naturales que contienen ácidos grasos insaturados y poliinsaturados, produce una reducción en el nivel de colesterol.

Cuantas más sustituciones se realicen, tanto más se logrará reducir el nivel de colesterol.
Carne roja, mariscos, embutidos

Pescado o carne de ave sin piel

Legumbres, carne vegetal y otros
alternativas a la carne
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Otro ejemplo de sustitución

Manteca y panceta de cerdo

Margarina
Aceite de oliva extra virgen o aceite de semillas
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Otro ejemplo de sustitución
Leche completa o entera


Leche descremada

Leche de soja o de almendra
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Otro ejemplo de sustitución
Queso curado
Queso fresco bajo en grasa

Tofu  (Queso de soja) y palta (aguacate)
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Otro ejemplo de sustitución
Pasteles y todo tipo de panificados industriales
Panificados integrales

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Otro ejemplo de sustitución


Dulces, chocolates
Frutas desecadas, mil, melaza


Tipos de ácidos grasos


Ácidos grasos saturados:Se encuentran en la leche, en la yema del huevo, en la carne y en sus derivados. Aumentan la producción de colesterol en el organismo.

Ácidos grasos insaturados:
- Monoinsaturados como el oleico del aceite de oliva:Reducen el colesterol LDL o nocivo y aumentan el HDL, lo cual protege contra la arteriosclerosis.
- Poliinsaturados:Se encuentran sobre todo en los aceites de semillas. Reducen el colesterol LDL o nocivo. Los ácidos grasos omega-3 son un tipo especial de ácidos grasos poliinsaturados.

Ácidos grasos "trans": Son ácidos grasos insaturados que han sido alterados por la acción del calor o de procedimientos industriales. Se forman al freír los aceites vegetales, o al someterlos industrialmente a hidrogenación y calor para convertirlos en grasas semisólidas como la margarina.


- Efectos sobre la salud: Los ácidos grasos "trans" aumentan el coleserol LDL (nocivo), reducen el colesterol HDL (beneficioso), favorecen la arteriosclerosis y aumentan el riesgo de padecer enfermedades coronarias. Sin embargo, su efecto no es tan nocivo como el de la grasa saturada presente en la leche, el queso, la yema de huevo, la carne y los embutidos.

lunes, 9 de mayo de 2011

El limón:Limpia y regenera la sangre

Propiedades e indicaciones: En la composición del limón destaca ante todo la vitamina C, en cantidad similar o ligeramente inferior a la de la naranja. Carece prácticamente de proteínas y de grasa, y su porcentaje de hidratos de carbono suele ser de un 8,23%.

Sin embargo, los componentes más interesantes del limón desde el punto de vista dietoterápico  son los no nutritivos, es decir, las llamadas sustancias acompañantes o ELEMENTOS FITOQUÍMICOS. Se trata de sustancias carentes de calorías, que no son ni vitaminas ni sales minerales, por lo que no se las puede calificar como nutrientes.

Ácidos orgánicos (entre 6/8%), entre los que destaca el ácido cítrico, y en menor cantidad, el málico, acético y fórmico. Estos ácidos potencian la acción del ácido ascórbico o vitamina C, y poseen un notable efecto antiséptico.

Flavonoides, entre lo que destaca la hesperdina y la diosmina. Se encuentran en la CORTEZA y en la PULPA del limón. Ejercen acciones fisiológicas:
-          - antioxidante,
-          - protectora capilar,
-          - anticancerígena.

Terpenos: Son sustancias responsables del peculiar aroma de los cítricos. Se encuentran sobre todo en la CORTEZA. El más abundante es el d-limoneno, de probada acción desintoxicante y anticancerígena.
 
Aunque el limón actúa sobre todo el organismo, sus aplicaciones medicinales derivan especialmente de sus efectos sobre la sangre:
-          - antianémico: aumenta la absorción del hierro,
-          - fluidificante: evita la trombosis,
-          - depurativo: facilita la eliminación de las sustancias toxicas en la sangre.

Por ello, su uso está especialmente recomendado en los siguientes casos:
 Anemia: El limón nunca debería faltar en la mesa de una persona que padece anemia. Aunque su contenido en hierro es muy escaso, posee un gran poder antianémico debido a que aumenta la absorción del hierro contenido en los alimentos vegetales.
·       Afecciones circulatorias: la hesperidina y otros flavonoides del limón refuerzan la pared de los vasos capilares, otorgan una mayor elasticidad a las arterias y evitan la tendencia excesiva de la sangre a coagularse y formar trombos.
El uso del limón está muy recomendado en caso de arteriosclerosis, tendencia a la trombosis, edemas (retención de líquidos en los tejidos) y siempre que se desee fluidificar la sangre y mejorar la función circulatoria.
·         Cálculos renales: La cura del limón resulta de gran efectividad para favorecer la disolución de los cálculos renales, especialmente cuando están formados por las sales úricas (uratos).
·         Infecciones: Por su contenido en vitamina C y en elementos fitoquímicos, el limón aumenta las defensas del organismo y lo prepara para luchar contra las infecciones. Su uso conviene en todo tipo de enfermedades infecciosas, ya sean víricas o bacterianas.
Anticancerígeno: El d-limoneno, un terpeno aromático que se encuentra en el limón, especialmente en la CORTEZA, ha demostrado tener la capacidad de neutralizar ciertas sustancias cancerígenas.


Preparación y empleo:


1. Zumo (jugo) fresco: Por su gran acidez, el limón no suele tomarse como fruta; tan solo se aprovecha el zumo. Es muy conveniente que este incluya la piel (si está libre de restos de plaguicidas), pues en ella se concentran la mayor parte de los terpenos aromáticos, de gran poder medicinal.
2. Aliño para platos diversos: Todas las verduras de hoja verde, los arroces y las legumbres, mejoran su sabor, digestibilidad y propiedades cuando son sazonadas con limón.
3. Cura de limón: Se realiza durante dos semanas. El primer día se toma el zumo de un limón diluido en agua media hora antes del desayuno, y cada día que pasa, se toma un limón más hasta un total de siete. A partir de entonces, se va disminuyendo la dosis en un limón diario, hasta tomar uno solo el último día. Deben abstenerse de realizar la cura del limón los niños, los ancianos, los que padecen de descalcificación, insuficiencia renal o anemia. En estos casos se puede tomar limón, pero no en grandes cantidades.


Fuente: Dr. Jorge Pamplona Roger, El poder medicinal de los alimentos, Casa Editora Sudamericana, pág. 128