martes, 16 de noviembre de 2010

Prevención del cáncer mamario

Las glándulas mamarias son el asiento del tipo de cáncer más frecuente en la mujer. Se estima que una de cada once mujeres que vive actualmente en los países desarrollados, tendrá un cáncer a lo largo de su vida. La mama es la parte del cuerpo más propensa a desarrollar degeneración cancerosa.
Prevenir el cáncer de mama es posible, prestando atención a los hallazgos de la epidemilogía en las últimas décadas. Existen numerosas investigaciones concluyentes acerca de los factores de riesgo que favorecen el cáncer de mama, y de los factores que lo evitan. Entre todos ellos, la alimentación destaca por su creciente importancia.
La mama es también el asiento de patologías benignas, llamadas así porque no amenazan la vida de la mujer, como ocurre con la patología maligna representada por el cáncer.
Son los llamados "bultos del pecho", generalmente fibromas y quistes, así como las infecciones. Se estima que de cada diez tumores benignos de la mama ("bultos del pecho") solo uno llega a ser maligno.
Las mamas masculinas quedan durante toda la vida igual que las mamas prepuberales de las niñas.
Las mamas no deben ser ignoradas por los hombres, pues aunque el cáncer de mama masculino es unas 100 veces menos frecuente que en la mujer, generalmente es muy maligno y agresivo.


Dieta contra el cáncer de mama


Después de muchas controversias científicas, actualmente está claro que la dieta es uno de los factores que más influye en el cáncer de mama, tanto en sus génesis, como en su prevención.


Por ser cada vez más frecuente en los países desarrollados, y prácticamente desconocido en los países pobres, se ha dicho que el cáncer de mama es uno de los precios que hay que pagar por la prosperidad.
En 1975, los investigadores Amstrong y Doll en Estados Unidos demostraron estadísticamente por primera vez la asociación entre dieta y cáncer de mama. Demostraron que existe una correlación directa entre el consumo de grasa animal y de carne per capita de los habitantes de un país, con la incidencia y la mortalidad por cáncer, incluido el de mama. A mayor consumo de grasa animal y de carne, como ocurren en los países ricos, mayor es el riesgo de padecer cáncer de mama.
Aunque algunos investigadores alegaron que la asociación entre consumo de grasa animal y de carne podrían ser casual, numerosos estudios posteriores la han confirmado. Existen ciertos tipos de carne (carnes procesadas, como embutidos y jamón, carne de cerdo, hamburguesas y hot dog o salchicha) que aumentan aún más el riesgo de cáncer de mama hormonodependiente, según un estudio realizado en la universidad de Harvard, Estados Unidos. El riesgo de cáncer de mama antes de la menopausia es mayor en las mujeres que consumieron más carne roja durante la adolescencia.
Emigración y cáncer
El papel de la dieta y del estilo de vida en general en el cáncer de mama, se ha puesto de manifiesto también al estudiar diferentes grupos de emigrantes. Así, por ejemplo, cuando las japonesas emigran a los Estados Unidos y cambian su dieta protectora rica en soja por la dieta cárnica occidental, las tazas de mortalidad por cáncer de mama aumentan en el curso de dos o tres generaciones, hasta igualar a las del país de adopción.
Mujeres jóvenes y consumo de carne
Las adolescentes y jóvenes que consumen más carne roja, aumentan su riesgo de padecer cáncer de mama hormonodependiente antes de la menopausia. Por cada 100g adicionales de carne roja ingeridos al día, el riesgo de cáncer de mama aumenta en un 20%.
Las carnes procesadas como los embutidos y el jamón, la carne de cerdo y las hamburguesas, son las más relacionadas con el aumento de riesgo de padecer cáncer de mama.

Reducir (y mejor aún eliminar) el consumo de estos alimentos o productos:

  • Grasa en general, y especialmente, grasa animal. Las carnes grasas, los embutidos, el queso y la mantequilla son las principales fuentes de grasa animal en la dieta occidental.
  • Fuentes alimentarias de ácidos grasos "trans" o hidrogenados, tales como los fritos y las margarinas.
  • Productos con índice glicémico alto (azúcares refinados, pan blanco, bollos, pasteles y otros productos elaborados con harina y azúcar blancas).
Aumentar el consumo de estos alimentos:
  • Aceite de oliva y aguacate (palta), por el efecto favorable de los ácidos grasos monoinsaturados.
  • Nueces y semillas en general, buenas fuentes de ácido alfa-linolénico (ALA) poliinsaturado.
  • Soja, tofu y bebida de soja, por su riqueza en isoflavonas (estrógenos vegetales que actúan como antiestrógenos parciales). Muchos estudios confirman el papel protector de la soja y sus derivados contra el cáncer de mama, especialmente cuando son consumidos en la adolescencia.
  • Fruta y hortalizas, zanahorias y espinacas. Para la prevención del cáncer las frutas frescas son preferibles a los suplementos vitamínicos.
  • Ajo crudo o en extractos desodorizados.
Otro factor que reduce el riesgo:

Ejercicio físico: Practicar al menos 4 horas de ejercicio físico aeróbico a la semana reduce en un 30% el riesgo de padecer cáncer de mama.

Fuente: Dr. Jorge Pamplona Roger, Guía práctica para el cuidado del cuerpo,Casa Editora Sudamericana pág. 222.

4 comentarios:

  1. Gracias Lily!! yo estoy comiendo todo lo que dice que hay que comer... jejeje. Esta semana estoy mejor en la organización... y con mejor ánimo.

    Besos!

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  2. Qué hermoso blog!! Cuántas ideas!! Y cuántas cosas nos recuerda que en realidad ya sabemos y nos cuesta poner en práctica... Te felicito por tanta dedicación, voy a marcar tu blog para seguirlo! Bendiciones!

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  3. Hola Lily, descubrí tu blog a través de "Entre mujeres" de Clarín. Soy "fan" de la vida sana y me encantó el blog. Felicitaciones por tu trabajo. Los consejos son muy importantes para seguir. Un saludo desde Holanda.

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  4. Hola Alejandra! Me alegra que te guste el blog y deseo de corazón que te sea de utilidad.Un abrazo grande desde Argentina! Que tengas un hermoso año.

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