jueves, 7 de octubre de 2010

Un antiguo remedio todavía vigente: Los higos

Ezequías fue uno de los monarcas más destacados del reino de Judá, al que gobernó entre los años 727 y 698 a.C.
Pero al igual que ya había ocurrido en el año 720 a.C. con el reino de Israel, el Imperio Asirio amenazaba con convertir Judá en una provincia asiria. Senaquerib, el gran conquistador había sitiado Jerusalén, y la rendición parecía la única salida.
“Resiste a los asirios y confía en el Eterno”, dijo el profeta Isaías al rey Ezequías. Cuando la invasión asiria parecía inminente, una gran epidemia se desató en su campamento, y el poderoso ejército conquistador se vio obligado a retirarse. El historiador griego Herodoto confirma este episodio en una de sus crónicas.
Sin embargo, cuando el rey Ezequías estaba disfrutando del triunfo que había supuesto el librarse de la invasión enemiga. Cayó gravemente enfermo. Se le produjo una terrible llaga que ponía en riesgo su vida, y que los médicos que estaban a su servicio no eran capaces de curar. Desesperado, siguió el consejo de Isaías, el profeta que anteriormente lo había animado a resistir a los asirios.
“Preparad una masa de higos y ponedla sobre la llaga”, recomendó Isaías. El relato bíblico indica que aquella cataplasma surtió efecto (2 Reyes 20:7) La llaga sanó y el rey Ezequías vivió varios años más.


Unos 800 años más tarde, Dioscórides, el famoso médico y botánico griego, escribía lo siguiente acerca de los higos: “Cocidos, majados, y aplicados en forma de emplasto, resuelven cualquier dureza, ablandan los lobanillos y maduran los diviesos (furúnculos).” Y siguen resaltando las propiedades cicatrizantes y sanadoras que los higos tienen sobre toda clase de llagas y heridas. ¿Llegó a conocer Dioscórides lo ocurrido al rey Ezequías? Quizás. Y tras comprobar con sus propios enfermos lo efectivo del remedio que le aplicaron a Ezequías, lo dejó escrito en su libro.
Actualmente, después de 2700 años, siguen vigentes las recomendaciones del profeta Isaías. Y son otras muchas, las aplicaciones terapéuticas de este viejo árbol que se han ido descubriendo.

Propiedades e indicaciones:

 Los HIGOS son especialmente ricos en azúcares: fructuosa, glucosa y sacarosa; contienen además pequeñas cantidades de grasas y proteínas, así como sales minerales, vitaminas A, B1, B2 y C, y ácidos orgánicos. Su uso se recomienda sobre todo a los estreñidos (acción laxante), a las mujeres embarazadas y a los que padecen de agotamiento físico o mental (acción tonificante).

El líquido que se obtiene de los HIGOS SECOS, tiene propiedades emolientes (calmantes) sobre las mucosas inflamadas, ya sean del aparato digestivo o respiratorio. Da buenos resultados en caso de faringitis, gastritis, bronquitis y tos irritativa.
Aplicados externamente en forma de cataplasma, los higos son resolutivos (favorecen la maduración de abscesos e inflamaciones) y cicatrizantes. Se utilizan en caso de heridas infectadas, forúnculos, abscesos y flemones dentarios.

Preparación y empleo:

Uso Interno

HIGOS SECOS: para combatir el estreñimiento se toman, por la mañana en ayunas, unos 200g de higos secos, puestos a remojo la noche anterior.
DECOCCIÓN: Se prepara con 10 a 12 higos secos en un litro de agua. Se dejan hervir hasta que el líquido se reduce a la mitad. Para combatir las afecciones difestivas o respiratorias se ingieren 3 o 4 tazas diarias de ese líquido caliente. Los higos cocidos pueden también comerse.

Uso externo

CATAPLASMA: Se tritura un puñado de higos frescos, o de higos secos puestos en remojo, y con la pasta resultante se prepara una cataplasma, que se aplica envuelta en un lienzo de algodón sobre la zona afectada. Dejarla durante el día, y retirarla por la noche lavando bien la piel. También puede aplicarse directamente un higo abierto por la mitad.
LÁTEX: Aplicar unas gotas sobre las verrugas a diario, durante varias semanas. Este látex que se desprende de las hojas y ramas de la higuera, contiene diversas enzimas, capaces de cuajar la leche e incluso de digerir la carne. Se utiliza para ablandar los callos y eliminar las verrugas. Para conseguirlo hay que ser constante y aplicarlo diariamente durante varias semanas. También se puede colocar una hoja de higuera machacada y caliente a modo de cataplasma sobre las verrugas.

Fuente: Dr. Pamplona Roger, Enciclopedia de las plantas medicinales, pág. 708

¿Ya probaste comer unos higos secos, negros, acompañados de algunas nueces? Es un postre sencillo, pero delicioso y saludable. 

Si alguna vez comiste higos y no te gustaron... puedes ir educando tu paladar y vas a ver que con el tiempo disfrutarás mucho de una comida sana y natural. 



5 comentarios:

  1. me encantó muy buena página y muy completa!!! bendiciones

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  2. Muchas gracias! Gracias por el comentario y el saludo! Un abrazo y bendiciones para ti también.

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  3. muy bueno, felicitaciones....

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  4. Buen artículo, lo único que resaltaria es que fue Dios el que decidió que Ezequias viviera 15 años más y no la masa de higos en si...
    2 reyes 20:5
    saludos y bendiciones

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  5. Buen artículo, lo único que resaltaria es que fue Dios el que decidió que Ezequias viviera 15 años más y no la masa de higos en si...
    2 reyes 20:5
    saludos y bendiciones

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