miércoles, 15 de septiembre de 2010

La mayoría de los cánceres pueden ser prevenidos


"Los investigadores calculan ahora que se podría prevenir el 80% de todos los casos de cáncer sencillamente si se introdujeran algunos cambios en el estilo de vida que se está llevando, y si se prestara la debida atención a los alimentos que se ingieren.
La mayoría de los cánceres pueden ser prevenidos.
Permítasenos darles un ejemplo. Los estudios hechos sugieren definidamente que el consumo de mucha grasa (especialmente de origen animal), la obesidad y el poco consumo de celulosa (fibra) aumenta en gran medida el riesgo de contraer alguna forma de cáncer. La conclusión es obvia. Si la gente dejara de fumar e introdujera algunos cambios sensatos en su forma de comer, podría disminuir dramáticamente el riesgo de contraer alguna de las formas más importantes de cáncer.
En 1979 los investigadores anunciaron los resultados de un revelador estudio en cuanto a la prevención de la enfermedad. Por una cantidad de años habían estado reuniendo información acerca de grupos de población como los adventistas, que por lo general consumen menos grasas saturadas y menos productos de origen animal e incluyen más fibra natural (celulosa) en su régimen alimentario.  Además, prescinden del uso de tabaco en todas sus formas. El índice de fallecimientos por causa del cáncer sólo fue la mitad del de la población en general.
Otros estudios tienden a consolidar la idea de que el cáncer es en gran medida prevenible. Cuando los japoneses se trasladan de Japón a Hawái y adoptan un estilo de vida más occidental, los investigadores han descubierto que los casos de cáncer de pulmón, colon, recto, próstata, mamas, endometrio y ovarios aumentan notablemente. Los estudiosos han sugerido que la causa de esto es la cantidad de grasa incorporada al régimen de alimentación, especialmente de grasa de origen animal.
En 1978 un grupo de expertos en alimentación y cáncer se reunieron en Estocolmo, Suecia. Estuvieron de acuerdo en que para reducir los riesgos de cáncer todos deberían reducir su ingestión de grasas (especialmente de origen animal), mantenerse en un peso ideal, e incluir la cantidad adecuada de fibra en la alimentación, que se puede obtener únicamente de los cereales integrales, las frutas y las verduras.
Cuatro años más tarde, la Academia Nacional de ciencias de los Estados unidos publicó una serie de recomendaciones en cuanto a la alimentación, por medio de las cuales se proponían reducir el “riesgo de cáncer”. Estas son las pautas propuestas:
1.       Reducir el consumo de grasas de un 40 a un 30% de las calorías diarias. (Algunos hombres de ciencia preferían que la reducción fuera aún mayor, pero aceptaron un nivel del 30% de cómo un paso intermedio).
2.       Poner énfasis especialmente en el consumo de frutas (especialmente cítricas), cereales y verduras con caroteno. Recomendaron definidamente verduras crucíferas como el repollo, el brócoli, la coliflor, la espinaca, el apio, el eneldo, la lechuga, los repollitos de Bruselas y los rabanitos. Recomendaron definidamente la eliminación de dosis altas y potencialmente tóxicas de complementos de la alimentación tales como la vitamina A.
3.       Reducir al mínimo el consumo de alimentos curados con sal, macerados con sal o ahumados.
4.       Reducir al mínimo el consumo de alcohol. (Mejor es no consumir nada de alcohol, y ninguna comida que lo contenga)
Estas cuatro sugerencias básicas se canalizaron a través de los medios masivos de comunicación social, y fueron ampliamente discutidos. En los últimos años, a medida que los norteamericanos recibían más y más información acerca de estos descubrimientos, mucha gente comenzó a hacer estos cambios."

Extraído de: Dr.  J. A. Scharffenberg, Prevención del Cáncer, pág. 3 y 4.

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